viernes, 29 de junio de 2012

Pausa

A pocos días del examen, una pausa para decir....

Dios, ¡qué bueno eres conmigo! Vivir con tu amistad estos últimos diez años ha sido lo mejor que me ha pasado. ¡No te quiero cambiar! Enséñame a ser firme, como los árboles que tienen raíces profundas, como el úcar que había en mi casa cuando chiquita. Sé que estás conmigo, aún cuando quiero ignorarte. ¡Qué fiel eres! Sin importar (en verdad sí me importa, pero tú sabes lo que te digo) lo que pase esta semana en el examen, de corazón, gracias. Me has enseñado mucho estos dos meses, y me sorprenden tus detalles en todo, en todo. Que no pase desapercibido, quiero que sepas que mi corazón ha estado atento... Gracias, Señor. Enséñame a amarte con mi vida. Amén.

2 comentarios:

  1. Hijita querida: En esta vida que vivimos es muy fácil pasar por alto la fidelidad del Señor. Para reconocer y agradecer su ayuda en cada detalle, por simple que parezca (como el respirar cada segundo) se necesita un corazón agradecido como el tuyo y una sabiduría que EL te ha regalado y tú te has ocupado de cultivarla y ponerla en acción para engrandecer aún más Su infinita grandeza. TE AMOOOOO.

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