miércoles, 9 de noviembre de 2011

In Memoriam

"Edgardo Cabrera Barreto, José Mulero López, Gerardo Alicea Rivera, Roberto Weir Rivera, Ángel Rosario Miranda, Víctor Cosme Sáez, José Canales Velázquez y Juan Huertas Cumba fallecieron ayer luego de que un golpe de agua arrastrara la guagua del Departamento de Corrección y Rehabilitación que los transportaba." - El Nuevo Día

No puedo evitar que se me ponga el corazón chiquito, que se me estremezca algo por dentro con esta noticia.. Les cuento. En Puerto Rico, el lunes murieron ocho hombres luego de que un golpe de agua arrastrara su vehículo por una zanja. Iban amarrados al carro, porque estaban siendo transportados de una cárcel a otra. En el periódico, no sólo se han publicado sus nombres sino también las razones por las cuales estaban presos. Me pregunto por qué publicarían esto, como si eso fuera razón para sentir más o menos dolor ante esta tragedia. Estoy consciente de que posiblemente, por santos no es que estaban presos. Hay una alta probabilidad de que en efecto, hicieron cosas terribles... Nadie merece morir amarrado a un carro, sabiendo que vas a ahogarte sin escapatoria. Y es que en el incidente, se ha implicado negligencia por parte del Departamento de Corrección y de los empleados que se encontraban en el incidente.

Hay varios detalles de esta noticia que me conmueven profundamente. Me conmueve que uno de ellos estaba preso por uso de drogas, cuando justo el día anterior, había accedido ante la corte ir a un programa de rehabilitación. Me conmueve que otro estaba preso por una deuda de mil dólares, y ya estaba en camino a ser liberado. Me conmueve que varios de ellos estaban presos por agredir a sus parejas, porque me recuerdan la tasa altísima que tiene mi isla de violencia doméstica. Sobre todo, me conmueve saber que vivo en una sociedad donde hay que transportar hombres amarrados con cadenas a los carros, donde los seres humanos encerramos a otros seres humanos. No es que no sea válido, o a lo mejor necesario... Es sólo que sigue siendo chocante que en el mundo seamos capaces de causarnos tanto dolor y tanto daño unos a otros. Quizás pensarán que soy inocente, pero realmente, ¿quieres ser una persona ante quien el dolor humano deje de ser un motivo de tristeza y de reflexión? En ese sentido, prefiero quedarme naïve :P

"Haydé Rivera Nazario, madre de Alicea Rivera, de 21 años, indicó que desde que vio las noticias anoche pudo identificar a su hijo. “Él era el que estaba sentadito solito en la guagua”, relató a El Nuevo Día. Explicó que el joven estaba detenido como parte de un procedimiento bajo la Ley 67. Ayer, un juez lo había autorizado a asistir a un programa de rehabilitación, dijo la mujer.

Mi intención con esto no es entrar en un debate sobre la efectividad del sistema correccional de mi país, aunque podemos hablar de eso cuando me inviten a un café, jeje... Sólo que en este tipo de situación, me doy cuenta que por encima de todo, por más malo que alguien haya podido ser, nadie merece un final así. La vida es sagrada...

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